Economía mexicana registra contracción mensual de 0.1% durante junio
El INEGI confirmó que la actividad económica nacional sufrió una caída por segundo mes consecutivo, reflejando una desaceleración en el dinamismo productivo del país.

La economía mexicana enfrentó un periodo de retroceso durante el mes de junio, al registrar una contracción del 0.1 por ciento en su actividad económica mensual. Esta cifra, dada a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), marca el segundo mes consecutivo con resultados negativos para el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), consolidando una tendencia de enfriamiento en el ritmo de crecimiento nacional.
Los datos publicados por la institución autónoma muestran que el desempeño de los sectores productivos ha enfrentado obstáculos significativos en el cierre del segundo trimestre del año. Esta tendencia a la baja refleja las dificultades que atraviesan diversas ramas industriales y de servicios ante un entorno macroeconómico complejo, donde la cautela en la inversión y la moderación del consumo interno juegan un papel determinante en el comportamiento de las cifras oficiales.
Analistas del sector financiero señalan que esta racha negativa subraya la fragilidad en ciertos componentes del mercado interno. A pesar de los esfuerzos por mantener la estabilidad macroeconómica desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), las cifras actuales sugieren una pausa en la expansión que se había observado en meses anteriores, obligando a los tomadores de decisiones a evaluar los riesgos de una desaceleración más prolongada durante la segunda mitad de 2026.
El reporte del INEGI es un insumo fundamental para las proyecciones que realiza el Banco de México (Banxico), especialmente ante la necesidad de ajustar las políticas monetarias para controlar las presiones inflacionarias sin asfixiar la actividad productiva. La persistencia de estos resultados negativos en la medición mensual será un factor clave en las próximas reuniones de política monetaria, donde se deberá equilibrar el control de precios con el impulso necesario para reactivar la economía.
Por ahora, el sector privado mantiene una postura de vigilancia respecto a las cifras de los meses venideros, buscando señales de recuperación en la demanda externa y en la ejecución de proyectos de infraestructura. La atención se centra ahora en las revisiones trimestrales y en cómo estos indicadores impactarán en las previsiones de crecimiento anual del Producto Interno Bruto al concluir el presente ejercicio fiscal.


